China en África y América Latina, ¿cooperación o imperialismo?

¿Cooperación o Imperialismo desde China?

En la expansión del gigante asiático por estos continentes, aún no recuperados de las invasiones europeas, hay quien habla de acuerdos comerciales bilaterales y hay quien sospecha de neocolonialismo.

Latinoamérica y África tienen la población más pobre del mundo, pero son dos continentes ricos. Ricos en petróleo, minerales y materias primas. Justo lo que China, en las antípodas de la economía con las previsiones de convertirse en la nueva superpotencia mundial, necesita para seguir creciendo.

En las últimas décadas, los chinos han emprendido una ‘ofensiva’ de tratados comerciales, acuerdos de explotación de recursos, condonaciones de deudas y préstamos de bajo interés con varios países africanos y latinoamericanos, hasta el punto de convertirse en el principal inversor en muchos de ellos. Hoy es el primer socio comercial de África, con unos intercambios valorados en 90 billones de dólares en 2009 -año en el que suplantó a Estados Unidos en este puesto- y el tercero de América Latina, con 120.600 millones ese mismo año.

¿Qué busca China en Latinoamérica?

El Gobierno chino necesita, si quiere mantener su ritmo de crecimiento, alimentos para su población y materias primas para sus industrias.  Ambas cosas las obtiene en América Latina, donde ha firmado Tratados de Libre Comercio con Chile, Perú y Costa Rica, que permitirán el intercambio de productos sin aranceles.

Pero la expansión china no se limita a la exportación e importación, sino que también está participando directamente en la explotación de de recursos naturales. En Brasil, por ejemplo, entró en la extracción de petróleo con la ampliación de capital de Repsol financiada por la empresa estatal china Sinopec. También participa en el negocio del crudo de Venezuela y explota minas en otros países sudamericanos, además de importar soja de Argentina. Este último país cuenta con varios miles de ciudadanos chinos, establecidos allí desde hace varias generaciones, que actualmente controlan el negocio de los supermercados de barrio.

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China en África

Si la incursión de Pekín en Sudamérica está despegando ahora, su participación en la economía africana está ya más que consolidada. Países como Angola, Guinea o Sudán cuentan ya con industrias manejadas por China y con empleados chinos: en todo el continente hay ya unas 900 empresas del gigante asiático y más de medio millón de inmigrantes llegados desde la superpotencia.

Además de las industrias, una vez más son las materias primas el eje angular de estas relaciones comerciales, y África exporta a China petróleo, madera, cobre, hierro, níquel, aluminio, carbón, oro, diamantes y otras piedras preciosas.

Petróleo por carreteras y principio de no intervención

Africanos y latinoamericanos comprendieron hace mucho tiempo que el tradicional ‘petróleo por alimentos’ les iba a servir de poco si no conseguían hacer despegar sus economías, para lo que necesitan mejorar unas infraestructuras que, incluso en el caso de la potencia emergente Brasil, son muy deficitarias.

Los chinos lo saben, y por eso no se limitan a dar préstamos a bajo interés (de hecho, es miembro tanto del Banco Interamericano de Desarrollo como del africano). Sus tratados comerciales han ido unidos en muchas ocasiones al compromiso -cumplido- de construir carreteras, puentes y puertos que a su vez les beneficiarán a ellos facilitando el tránsito de las exportaciones.

Pekín ha defendido, además, el principio de no injerencia en los países con los que negocia. Es decir, no tratan de exportar la revolución y los principios comunistas sino que, aseguran, sólo vienen a hacer negocios. Esto atrae tanto a africanos como a latinoamericanos, que han visto como a lo largo de su historia europeos y estadounidenses llegaron con el pretexto de mejorar las relaciones comerciales y acabaron manejando sus sistemas políticos.

Las críticas a China: ¿una potencia colonial?

Este principio de no intevención también supone, obviamente, que Pekín mira hacia otro lado en cuestiones de derechos humanos a la hora de hacer tratos con regímenes dictatoriales, aun cuando ellos mismos han sido objeto de secuestros y atentados en algunos países africanos. Muchos enfocan en ese sentido sus críticas a China, que sin embargo no es la que ha instaurado la tendencia: los estados occidentales siguen haciéndolo hoy en día.

Algunos líderes africanos han levantado la voz contra la presencia china, y según recoge el libro China en África, de Serge Michel y Michel Beuret, el economista Moeletsi Mbeko -hermano del presidente de Sudáfrica- ha sido uno de los más críticos. «África vende sus materias primas y China vende a África de vuelta, una vez manufacturados, sus productos a África.  Este peligroso sistema reproduce las relaciones de África en el pasado con las potencias coloniales», dijo en 2005.

Los mandatarios latinoamericanos, por su parte, también recelan de China, tal como reveló uno de los cables diplomáticos estadounidenses revelados por Wikileaks. «La estrategia de China es muy clara: están haciendo todo lo posible por controlar el suministro de materias primas», afirmaba el cónsul brasileño en Shangai, Marcus Camaruru de Paiva, en uno de los documentos recogidos por El País. «Colombia recela de los motivos de China y de sus poco estrictos estándares laborales y medioambientales», dijo en otro el agregado comercial colombiano en Pekín, Alejandro Ossa.

¿O un nuevo eje de cooperación sur-sur?

«Hay 2.000 compañías chinas en Singapur, pero nadie en Singapur habla de colonización china, o de una apropiación económica del país. Muy al contrario, Singapur estimula la inversión china. Hay 900 compañías chinas diseminadas por todo África -el segundo continente más grande del mundo-, ¿y la gente quiere hablar de neocolonialismo aquí? Esto es un problema africano, no chino», afirma Martyn Davis, director de un instituto de estudios chinos sudafricano, en China en África.

En América Latina, donde unos recelan, otros ven la oportunidad de dejar de ser el patio trasero de Estados Unidos e iniciar su propio impulso económico. Algunos incluso hablan de la ruptura de las tradicionales relaciones comerciales entre el norte y el sur, dominada por el primero, pero la mayoría de los estudiosos del tema muestran cautela.

Como Juan Carlos Triviño, del Centro Argentino de Estudios Internacionales, que en su análisis Relaciones comerciales entre China y Latinoamérica: un matrimonio de conveniencia alerta de que «el día en que Latinoamérica no sea sólo un proveedor de materias primas sino que pueda hablarle a China como socio y no como fuente de recursos naturales, ese día se estará consolidando una verdadera alianza que cambie los polos de desarrollo Norte-Norte y se transfiera realmente hacia el sur». Es decir, la igualdad pasa por la diversificación de los países latinoamericanos, deficitarios en producción tecnológica.

Ya sea por lo aprendido en el anterior proceso colonizador o porque realmente son socios comerciales de pleno derecho, quizás en esta ocasión el destino de africanos y latinoamericanos esté, esta vez, en sus propias manos. Pero hay tantos defensores como detractores de la expansión china, tantos argumentos a favor y en contra, que el papel de la potencia en África y América Latina es, en realidad, una incógnita todavía.

1 Comment

  1. franco dice:

    es en parte cierto reconozco la necesidad de china de mantener i incluso incrementar la producción y afianzarse como una potencia mundial pero deja algo a cambio infraestructura y tecnología de punta como el puente que une Tanzania y Mozambique entre otras cosas también tiene mucha presión por el exceso de población y de hay el aumento de inmigrantes chinos en el mundo mas le prestaría atención a estados unidos una potencia en decadencia que a puesto cientos e bases militares en el mundo pretende instalarse en puntos estratégicos de América latina y e África como en parte de Asia por sus riquezas en petróleo y gas natural es un juego geopolítico y geoestratégico y pretende hundir al mundo tras de el justificándolo en guerras contra el terrorismo o fundamentalismos religiosos DIOS no es neutral te suena, la cruzada de Bush en oriente y las armas de destrucción masiva de las cuales no se encontró nada y la influencia de los medios en l demonización o tratar de terrorista a todo aquel que se interponga a us intereses ..

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