Se vende bosque bien situado. El Wall Street del CO2

El Bosque se puede privatizar?

El aprovechamiento de los espacios naturales para reducir las emisiones de CO2 puede acabar poniendo los bosques del mundo en manos de bancos y multinacionales. Los bonos de carbono, ¿lucha contra el cambio climático o privatización de la naturaleza?

La intención del gobierno británico de poner a la venta varios bosques del Reino Unido como remedio anti-crisis ha ocupado titulares en todo el mundo y se ha encontrado con la oposición de los ciudadanos, que no quieren que estos espacios naturales pasen a manos privadas.

La privatización de los bosques y la degradación de espacios naturales son dos grandes batallas para los ecologistas. Que en esta materia se han encontrado con un enemigo inesperado: una medida incluida en el Protocolo de Kioto, los bonos de carbono, ha creado un nuevo mercado que puede contribuir a la destrucción de los bosques e incluso generar una crisis económica similar a la de las ‘hipotecas basura’.

¿Qué son los bonos de carbono?

La emisión de gases invernadero proviene, entre otras fuentes, de las industrias –situadas mayoritariamente en los países desarrollados- y de la deforestación de los bosques del planeta –localizados, sobre todo, en países en vías de desarrollo-. Para reducir la contaminación, las industrias tienen que invertir en equipamientos e instalaciones muy costosos, que hacen el ecologismo menos atractivo.

La solución que se planteó en Kioto en 1997 fue: ¿y si se les paga a los países menos desarrollados por conservar sus bosques para reducir la contaminación? Y así surgieron los bonos de carbono, también conocidos como REDD.

Gobiernos y empresas se encargan de financiar proyectos que reduzcan el efecto invernadero y, por cada tonelada de CO2 que deje de emitirse a la atmósfera, generan un bono de carbono, que tiene un precio y se vende a las empresas contaminantes.

Estos proyectos no siempre consisten en plantar bosques, sino que puede ser, por ejemplo, una central hidroeléctrica. Según el libro El mercado de las emisiones, los bonos o créditos de carbono generados de esta manera darán unos beneficios de 55.000 millones de dólares entre 2010 y 2012, gestionados por el Banco Mundial.

El riesgo de privatizar los bosques

El auge de este mercado puede acabar provocando que los mayores bosques del mundo pasen a empresas privadas, que se frotan las manos ante las perspectivas. Según ha señalado The Guardian, la petrolera Shell, la rusa Gazprom y la Fundación Clinton ya han planeado invertir en 100.000 hectáreas de zona boscosa en Indonesia que les podrían reportar 750 millones de dólares.

Además, algunos gobiernos se están aprovechando para calificar como ‘tierras degradadas’ lo que en realidad son bosques. Así se las venden a empresas de biodiesel que acumulan bonos de carbono con sus plantaciones, y luego las queman para generar energía, doblando sus beneficios.

Hay temores similares a que esto pueda pasar con la venta de los bosques ingleses. En países como Brasil o Indonesia, además, las corporaciones y los gobiernos pueden llegar a presionar a los pueblos indígenas para hacerse con una tierras con creciente valor. La Interpol ha llegado a alertar de la posibilidad de que aparezcan ‘mafias del carbono’ que extorsionen a propietarios para que les vendan los terrenos.

El sistema tampoco es justo con las comunidades de los países desarrollados. Desde una perspectiva global, en teoría no debe importar si las emisiones se frenan en París o en Yakarta, pero a nivel local, las comunidades que viven alrededor de estas industrias tienen que soportar más contaminación que el resto.

Las ‘licencias para contaminar’ de la Unión Europea

En este comercio del carbono también están incluidos otros bonos, los que otorga la UE a sus empresas. Los países miembros les dan a sus industrias los llamados ‘derechos de emisiones’, es decir, el tope de gases contaminantes que pueden generar. O en otras palabras, les dan una ‘licencia para contaminar’ hasta cierto límite.

Si estas consiguen contaminar menos de lo que le correspondía, pueden vender sus derechos de emisiones en el mercado de carbono de la Unión Europea a otras empresas que necesitan superar su tope. Y que, en vez de contaminar menos, compran bonos de carbono.

Y es un comercio en auge: el llamado Régimen Comunitario de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea regula el mayor mercado de carbono del mundo, con un valor de 23.000 millones de dólares en 2008.

El peligro del comercio del carbono

Las fluctuaciones de precios en el mercado europeo son el argumento de los que señalan, como el Grupo Durban, que los bonos de carbono pueden llegar a ser dañinos para la economía mundial.

Para empezar, fijar el precio de la tonelada de emisiones es, según recoge El mercado de las emisiones, una tarea de “adivinación”. “Actualmente, los que se dedican al comercio de emisiones pueden intentar prever los precios consultando los precios de la energía, calculando la diferencia entre los precios del carbón y el gas o especulando sobre futuras decisiones políticas”, señala.

Así, se han dado situaciones como la estrepitosa bajada de los precios de los bonos en 2009, cuando pasaron de valer 32 a 8 dólares cada uno con el comienzo de la crisis económica. Las asignaciones de ‘permisos de emisiones’ se hicieron partiendo de la base de que las economías europeas seguirían creciendo. A no hacerlo por el parón productivo, contaminaron menos, y a todos las industrias les sobraron bonos, poniendo en peligro la estabilidad de este mercado –en el que invierten los mismos brokers que en el Ibex35 o cualquier otro mercado bursátil-.

A esto, la organización Friends of Earth añade que “cada vez hay más preocupación por el riesgo de un ‘carbón subrpime’, es decir, el potencial de que existas bonos de carbón de riesgo basados en proyectos sin éxito que llegue a causar un contagio como el de las hipotecas basura”.

“El cambio climático es el mayor fallo de los mercados” señalaba el famoso Informe Stern que srivió de referencia para enfocar el cambio climático desde una perpectiva económica.En la última conferencia sobre el clima en Cancún (diciembre de 2010) se hicieron algunos avances para la expansión del mercado de carbono. Y como en los mercados de Wall Street, quizás ya haya ganadores y perdedores.

4 Comments

  1. Miguel Angel Caldas dice:

    Queremos vender un bosque de 240 Ha zona de reserva forestal cerca al nacimiento del río Bogotá en Colombia mi correo es micase19@yahoo.com.co

  2. Patricia González de Callaway dice:

    Me parece bueno, nosotros tenemos 3687 hectáreas de bosque virgen, con 350 nacimientos de agua en Guatemala y queremos, negociar la venta de Bonos de carbono, estamos en zona nucleo

    • Patricia González de Callaway dice:

      Mi correteo electrónico es:
      pattycallaway@hotmail.com ,
      Patricia González de Callaway.
      Queremos vender 3687 e tareas de bosque, realmente es un parque, queremos vender los bonos de carbono

      • Patricia González de Callaway dice:

        Estamos con problemas de invasion, y queremos tener incentivos para cuidar el bosque, muchos nacimientos de agua, rios, realmente en maravilloso, para perderla son3687 hectáreas, , estamos para servir mi empresa es: Forest Climate Exchenge
        Guatemala.
        Patricia González de Callaway

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.