Libia y Occidente: cuando Gadafi no era más que un tipo raro

Gadafi

El mismo líder sanguinario que ha arremetido con armas contra sus opositores se ha sentado durante años con los líderes que ahora promueven la condena internacional del régimen libio, al que consideraban un ejemplo para los países árabes.

Hubo una vez un líder que no era visto con buenos ojos por Occidente. En parte porque era un dictador y en parte porque era, o al menos se declaraba, socialista. Un buen día a la comunidad internacional le vino bien dejar a ese mismo líder jugar con ellos, por algún motivo concreto. No les importaba demasiado si cada año había dos, o doscientos, muertos y desaparecidos por la represión política. Pero un día la cosa cambió, y Occidente decidió que ese líder era un ser atroz, que su pueblo estaba sometido y debía ser liderado. Esa es la historia de Sadam Hussein, que acabó ahorcado como un ladrón.

Y, como la historia siempre se repite, de Muamar el Gadafi. Unos días antes de que la comunidad internacional decidiera condenar públicamente la dictadura libia y el uso de la fuerza contra los opositores, Silvio Berlusconi se abstenía de pronunciarse sobre el tema porque no quería «molestar a nadie». Hasta hace bien poco, hacerse una foto con Gadafi podría resultar incómodo para algunos mandatarios -sobre todo si tras la reunión se reúne con modelos y mujeres espectaculares para hablarles del Corán, como hizo en Italia el pasado agosto-, pero no era infrecuente.

Gadafi, el villano de los noventa

Cuando el dictador libio subió al poder en 1969 y anunció la creación de un Estado socialista en plena Guerra Fría, EE UU y Europa no se mostraron demasiado entusiasmados. Desde el comienzo, Gadafi trató de afianzarse como líder de la región firmando sucesivos acuerdos de unión política con varios países vecinos –entre ellos Túnez y Egipto, otros protagonistas de las revueltas árabes de este año- que no prosperaron. Poco después, la supuesta implicación libia en varios atentados terroristas como la explosión de un avión de la Pan Am sobre Lockerbie (Escocia), que dejó 207 muertos, convirtió a Gadafi en el “chico malo” de Oriente Medio, en palabras de Ronald Reagan.

En 1986, Estados Unidos bombardeó Libia y bloqueó las relaciones económicas con el país africano, medida que se extendería más tarde a otros países con la adopción de sanciones por parte de la ONU que no se cancelaron hasta 2003.

Del eje del mal al “ejemplo” internacional

Sin embargo, con la entrada del siglo XXI, los atentados del 11-S y los esfuerzos de Gadafi por salir del aislamiento, Libia pasó de ser un paria a ser “un ejemplo” para la comunidad internacional. Así lo definió la ex secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, según el artículo de la revista Time ‘Por qué Gadafi es ahora un buen tipo’, del año 2006.

Gadafi renunció públicamente a producir armas de destrucción masiva, entregó a la justicia internacional a los implicados en el atentado de Lockerbie, repartió indemnizaciones a diestro y siniestro por éste y otros sucesos y se comprometió a luchar contra el terrorismo islámico, para regocijo de las petroleras estadounidenses. Estas “llevaban presionando fuertemente desde mediados de los noventa por la rehabilitación de Libia, para así poder estar allí los primeros en la remodelación de sus anticuadas instalaciones petrolíferas”, señala el mismo artículo.

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Según Time, “citando a Gadafi como modelo, Rice ha puesto de manifiesto la prioridad de la Administración [estadounidense] por la seguridad por encima de la causa por la libertad de la que tanto les gusta hablar tanto a Gadafi como a Bush”.

De esta manera Libia fue escalando posiciones en la comunidad internacional: en 2009 el antiguo ministro de Exteriores libio fue elegido presidente de la Asamblea General de la ONU, ese mismo año las Naciones Unidas nombraron a una de las hijas de Gadafi Embajadora de Buena Voluntad en el país, y en mayo de 2010 Libia se convirtió en miembro del Consejo para los Derechos Humanos. Además, 178 de los 192 estados de la ONU votaron a favor de que Libia, cuyo régimen era el mismo que sólo años antes era considerado una amenaza internacional, ocupara un asiento temporal en el Consejo de Seguridad de la ONU en 2008 y 2009.

Las inversiones en Libia

Esta subida en el escalafón de Gadafi le llevó a sentarse en reuniones del G-8 y otros foros internacionales, y también le dio al antaño enemigo público número uno poder para intervenir en asuntos como Palestina o Darfur.

Con la vuelta a redil, regresaron los inversores extranjeros. Estados Unidos había prohibido a sus empresas hacer negocios en Libia e Irán y penalizaba a las extranjeras que lo hacían. Sin embargo, en 2005 volvió a Libia tras adjudicarse la mayoría de los contratos para explotar 127.000 kilómetros cuadrados de yacimientos. Unos meses después fueron firmas europeas y asiáticas las que se llevaron los proyectos en una subasta similar. Varias compañías de Brasil e India también recibieron contratos, así que prácticamente todo el mundo desarrollado aprovechó una parte del pastel recién horneado por Gadafi.

Varios gobiernos europeos, entre ellos el español, el británico y el italiano, han exportado armas a Libia durante años. El autor de los atentados de Lockerbie fue liberado el año pasado, en teoría porque estaba enfermo terminal de cáncer, en virtud de un acuerdo firmado por Tony Blair en 2009. Aunque no se ha demostrado, en el trato se podría haber incluido una inversión de la británica BP de 900 millones de dólares para buscar petróleo.

«Gadafi debe irse», ha dicho Obama, «Gadafi ya no tiene el control de la situación», admitió Berlusconi después de su traspié inicial. Hace treinta años Ronald Reagan y Margaret Thatcher ya se unieron para atacar al régimen por las pérdidas humanas en su territorio. Hoy, aunque tiene el rechazo de la mayoría de países, Estados Unidos ya está acercando armas y portaaviones quizás como germen de una posible intervención militar. En esta ocasión no para defender los intereses propios sino la libertad de los ciudadanos. Esa era la historia de Irak… y aún no la de Libia, de momento.

Próximamante.- Libia y España: amigos en las armas y  el petróleo

1 Comment

  1. Jesús dice:

    Vaya personaje este Gadafi!!yo creo q stan todos locos no se salva ni uno!!,jejeej

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