¿Qué hacer con lo que no sirve? Más allá del usar y tirar

Los bancos de tiempo ofrecen a sus usuarios la oportunidad de recibir servicios a cambio de otras actividades. Si no se dispone de horas libres, pero sí de objetos que ya no se usan, existen páginas web en las que se pueden entregar de forma desinteresada a personas que lo necesitan.

En una sociedad donde el dinero puede comprar casi cualquier cosa, aún se encuentran personas que ofrecen objetos y servicios de manera altruista. Es el caso de los usuarios de bancos de tiempo y distintas páginas web que fomentan la donación de bienes de cualquier tipo. Sólo es necesario el acceso a Internet y un poco de generosidad para formar parte de esta comunidad que cada día cuenta con más adeptos.

Los bancos de tiempo

Todos sabemos hacer algo que podemos ofrecer, habilidades, pequeñas tareas, hobbies. Del mismo modo siempre tenemos cosas que nos hacen falta, o que nos gustaría aprender o compartir con otros. Cuántas veces hemos dicho ¡me gustaría conocer gente y relacionarme de otra forma! ¿Y si por todo ello solo tuvieras que dar tu tiempo?” Así presenta la localidad madrileña de Rivas su Banco de Tiempo, un sistema de intercambio de servicios que funciona en más de 160 lugares de España.

La moneda de cambio utilizada es la hora: si una persona recibe una hora de cualquier servicio, deberá ofrecer a cambio otra de cualquier tarea. Hay bancos de tiempo, como los de Zaragoza o Guadalajara, que ofrecen actividades en grupo, y otros que prefieren que estas se realicen entre dos personas. En cualquier caso, se busca “fomentar las relaciones sociales y la igualdad entre distintos estratos económicos”, como se explica en la web del BDT de Bilbao.

Los servicios que se pueden encontrar son de todo tipo: clases de yoga o informática, reparaciones de vehículos o cuidado de personas mayores son algunas de las muchas tareas de las que pueden disfrutar los beneficiarios de bancos de tiempo. Esta lista no está definida: cualquier prestación que se quiera compartir es bienvenida.

Pero no todo es tan flexible como el repertorio de actividades. La mayoría de organizaciones insisten en unas normas que se deben cumplir. Entre ellas, avisar con tiempo si no se puede asistir a un encuentro, asegurarse de que la otra persona entiende cuál es el servicio que se ofrece o aportar los propios materiales en el caso de que sean necesarios (en una clase de cocina, por ejemplo).

Regalar lo que no sirve

Puede ocurrir que no se disponga de tiempo, pero sí de objetos, ropa, muebles, etc. que sólo ocupan espacio en el trastero y a los que ya no se les da uso. Si no se quieren tirar a la basura, siempre se les puede encontrar un nuevo dueño y devolverles la utilidad. Para ello, existen varias páginas donde se puede anunciar aquello que ya no sirve.

No lo tires es una página web de carácter informativo, que insta a sus visitantes a tomar medidas alternativas a la hora de deshacerse de un objeto. Encontrarle otro uso, subastarlo o venderlo en Internet, o simplemente regalarlo a alguien que lo necesite son las opciones que se sugieren.

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Otros recursos son las páginas especializadas en coleccionismo, una mina de oro para aquellos que buscan u ofrecen sus viejos cromos, los números de una revista que dejó de publicarse hace años o las piezas de un antiguo reproductor de vinilos para el que ya no se fabrican recambios.

Otra opción es No lo tiro, que va más allá de la concienciación, fomentando el altruismo mediante un sistema de donación por Internet, todo ello sin condiciones. Las ventajas, según aparecen en la página, son dos: en primer lugar, se sustituye la nostalgia o sentimiento de derroche por la sensación de hacer algo por alguien. Por otro lado, al estar organizado por zonas geográficas, no hay gastos de envío ni desplazamientos: las personas interesadas se encuentran en un lugar pactado, lo que garantiza la fiabilidad de la entrega.

Los usuarios pueden utilizar la página de dos formas: la primera, en el apartado Regalo, donde pueden anunciar todo aquello que no utilicen, a la espera de que otro usuario se ofrezca a quitárselo de las manos. En la zona llamada Quiero, cualquier persona registrada puede probar suerte publicando qué está buscando.

¿Las bicicletas también?

También existen páginas especializadas en un único objeto. Esa vieja bicicleta que amontona polvo en el trastero puede convertirse en el medio de transporte de otra persona que lo necesite. El único requisito necesario es que se encuentre en condiciones apropiadas para su uso.

Bike-Crossing anima a dejar la bicicleta antigua en cualquier punto céntrico de la ciudad, con el fin de que se la quede quien la quiera (y llegue primero, claro). Los que opten por esta opción deberán añadir un cartel con las siglas BKC (‘Bike Crossing Cycle’), para que el resto de personas sepan que pueden llevársela si lo desean.

Esta página está inspirada en el sistema de circulación gratuita de libros Book-Crossing. La diferencia fundamental es que en Book-Crossing se hace especial hincapié en que las personas liberen el libro que han recogido una vez lo hayan leído.

Por otro lado, en Dona tu bici vieja se recogen bicicletas para entregarlas, una vez al año, al Albergue La Dehesa de Albacete, cuyos principales habitantes son inmigrantes sin recursos.

Hoy en día, se ha aceptado y promovido hasta la saciedad la cultura del “usar y tirar”, donde una sola aplicación de menos es suficiente para despreciar el objeto antiguo y comprar la nueva versión. Tal vez ha llegado el momento de preguntarse, como hace Marciano Durán en uno de sus poemas: “¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?” Opciones no faltan.

URL de la imagen: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bike_crossing_bike-crossing_(3).JPG?uselang=es

1 Comment

  1. Conocía páginas clásicas, como No lo Tiro, pero la verdad es que no sabía que hubiera tantas posibilidades. Banco de Tiempo me parece una buena forma de conocer a gente nueva al tiempo que se aprende.

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