Las obras perdidas: consecuencias de la Ley Sinde

Ley Sinde

Las páginas de distribución de películas, música y otros materiales audiovisuales peligran debido a leyes como la de Economía Sostenible o la de Propiedad Intelectual. La mayoría de estos contenidos se pueden adquirir de forma legal en tiendas pero ¿qué ocurre con el resto?

Hace años que el llamado top manta dejó paso a las páginas web de distribución gratuita de películas y música. Para paliar el problema de la piratería, existen leyes que garantizan su cierre, y no es difícil imaginarse en un futuro sin ellas. La solución está clara: adquirir los originales en las tiendas, que normalmente cuentan con mayor calidad, además de con contenidos extra. Sin embargo, existen películas, canciones o fotografías que, debido al tiempo que ha pasado desde su creación o a que no cuentan con el reconocimiento suficiente, no se encuentran en los estantes de los establecimientos. Se trata de obras perdidas, posiblemente destinadas a desaparecer con el tiempo.

¿En qué consiste la Ley Sinde?

En marzo de 2011, y tras varias reformas llevadas a cabo desde noviembre de 2009, fue aprobada en el Consejo de Ministros de España la Ley de Economía Sostenible. Dicha Ley tiene como objeto “introducir en el ordenamiento jurídico las reformas estructurales necesarias para crear condiciones que favorezcan un desarrollo económico sostenible”. En el texto se tratan temas como la vivienda, el transporte o la educación, pero si la llamada Ley Sinde se identifica con algo, es con el cierre de páginas web que afecten a la propiedad intelectual.

Tanto las páginas que ofrezcan contenidos con derechos de autor, como aquellas que ofrezcan los enlaces a las primeras, serán susceptibles de ser clausuradas. Además, no sólo el dueño de la página es el responsable de pagar la multa. Los usuarios, ya sea por intercambio de archivos, como por uso y disfrute de estos, también están cometiendo un delito. En la guía Música, cine y televisión en Internet se explican qué páginas son legales y cuáles no.

Está claro que películas, series, canciones o libros dejarán de estar disponibles de forma gratuita en la red una vez se aplique esta reforma en todas las web de este tipo. La propiedad intelectual de directores de cine, músicos y otros artistas está a salvo, pero ¿a qué precio?

Si no existieran las páginas de películas gratis

Si, en un futuro, todas las páginas que ofrecen estos contenidos sin coste alguno fueran cerradas, la solución más factible para sus usuarios sería recurrir a las copias originales. Según la ley de la oferta y la demanda, tal como explica la web E-conomic en su Glosario de términos financieros, “el precio de un bien se situará en un “punto de equilibrio” (el precio al que los consumidores están dispuestos a comprar el bien) donde la demanda sea igual a la oferta”. Por tanto, al haber más solicitud, el precio bajará (y, por tanto, si este sube, las compras descenderán).

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Con precios razonables y accesibles para el ciudadano medio, esta opción no es del todo descabellada. Sin embargo, poniendo el ejemplo de las películas, el precio de una entrada de cine cuesta una media de 5,41 euros, según un estudio de FACUA. Esta cuantía puede variar hasta un 90% entre las distintas comunidades, con un precio de más de 8 euros para un tique sin descuentos en algunos cines de Barcelona o Madrid. Aun así, el verdadero problema aparece cuando las obras no se venden en los grandes almacenes.

Las obras perdidas

Puede que el último CD de un grupo de música o cantante sea fácilmente adquirible en cualquier tienda que venda estos productos. Al igual pasa con las películas que se han estrenado últimamente en el país y han salido al mercado en DVD. Pero, como ya se ha mencionado antes, ¿qué ocurre si se quiere conseguir otros contenidos, por ejemplo, de hace varias décadas o de autores poco conocidos?

La ya mencionada ley de la oferta y la demanda no da soluciones cuando un material no es solicitado por una gran cantidad de compradores. Para comprobar hasta qué punto son accesibles ciertos contenidos audiovisuales, GMT+100 ha tomado como ejemplo La dimensión desconocida: en los límites de la realidad. Esta serie, emitida por primera vez en 1959, también llegó a España y existe una colección en DVD que recopila el total de 156 episodios. Estos se pueden encontrar en las páginas ilegales de distribución de películas pero ¿es igual de fácil disfrutar de ella de forma lícita?

Al buscar en el catálogo online de tres de las principales tiendas de material audiovisual (Fnac, Mediamarkt y El Corte Inglés), no hay rastro de la serie. Lo mismo sucede con las páginas de compra-venta de España. Al buscar en Ebay, sí se encuentra la colección, aunque en todos los casos excepto en uno, el envío ha de realizarse desde Gran Bretaña. No ha sido muy difícil dar con esta serie en concreto, pero ¿habrá tanta suerte con la próxima obra?

URL de la imagen: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Obsolete_CDs.jpg

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