El voto en el mundo: sistemas electorales en los distintos países

Democracia y sistemas electorales

En el siglo XXI, cuando el sistema democrático se ha instaurado en la mayoría de países desarrollados, parece difícil creer que aun existen lugares donde no se puede votar o donde este derecho está restringido. Un repaso a los sistemas electorales de todo el mundo.

El sufragio universal es el instaurado en la mayor parte de países del mundo. Sin embargo, hoy en día aun existen Estados donde las mujeres no pueden votar, o donde es necesario que una parte de la población demuestre que sabe leer y escribir para hacerlo. Pero las elecciones no consisten simplemente en meter una papeleta en la urna. En algunos países se recurre al sistema D’Hondt, en otros a la doble vuelta electoral, y en otros, como ya advirtió la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa) tras las últimas elecciones de Azerbaiyán, el dominio de los medios por parte de una fuerza política es tan evidente, que difícilmente se puede considerar que el procedimiento sea democrático y justo. ¿Qué sistemas electorales existen hoy en día?

Votar: un derecho, una obligación o una prohibición

En los países democráticos votar es un derecho. El único límite es la edad, pero esto no siempre ha sido así. La renta, el sexo o el nivel de estudios han influido y en algunos países aun lo hacen hoy en día a la hora de poder ir a elegir en las urnas.

La discriminación por sexo también ha sido una de las más extendidas en todo el mundo. Hoy en día, aun existen países donde se mantiene esta restricción. En Arabia Saudí las mujeres no pueden votar, y en Líbano pueden hacerlo aquellas que posean el título de educación primaria, algo que no es necesario para los hombres.

También existen países donde votar es obligatorio. Esto sucede en todos los países de Sudamérica excepto en Colombia, así como en cinco países de Europa, en Australia y en Singapur, entre otros. En el Reino Unido el debate sobre si el sufragio debe o no ser voluntario lleva abierto varios años, aunque hasta ahora no se ha llegado a un acuerdo.

La no participación puede conllevar diversas sanciones. En Venezuela, por ejemplo, no existe penalización. En otros países se aplica una multa de diversa cuantía que, en caso de impago, puede acarrear hasta un día en prisión, como en Bolivia. En Singapur, aquellos que no proporcionen una razón convincente de su abstención son borrados de la lista de votantes.

Por otro lado, en los países con dictaduras, la posibilidad de participar en las decisiones políticas es prácticamente nula. Tras las revueltas árabes, algunos países se encuentran en una época de transición para cambiar la dictadura por un sistema democrático.

Los requisitos para votar en Estados Unidos

Por otro lado, en los Estados Unidos es necesario ser ciudadano americano para votar. Es decir, ser nativo u obtener la ciudadanía mediante el proceso de naturalización. Los requisitos son, en primer lugar, haber vivido en el país durante cinco años después de haber obtenido la Tarjeta Verde (permiso de residencia permanente), sin haber salido de él durante más de seis meses. Este período puede disminuir hasta los tres años si se está casado con un ciudadano americano y se vive con él o ella. Otros factores, como servir a las Fuerzas Armadas o trabajar para el Gobierno, entre otros, pueden ayudar a conseguir el documento de ciudadanía.

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Además de cumplir alguno de estos requisitos, se debe pasar un examen sobre la historia del país. Saber leer, escribir y hablar en inglés es indispensable. Por otra parte, aquellos que hayan nacido en los Estados Unidos no deben pasar un examen de historia ni demostrar sus capacidades para poder votar.

La Ley D’Hondt

La Ley D’Hondt se utiliza para repartir los escaños del Parlamento de forma proporcional. Es el procedimiento vigente en la mayoría de países de Europa, Centroamérica y Sudamérica, así como en algunos de Asia y en muy pocos de África.

Según explica El Mundo, en primer lugar, se ordenan las candidaturas de mayor a menor según el número de votos obtenidos. Después, se calcula qué partidos han conseguido un porcentaje mayor a un tanto por ciento del total, normalmente situado entre el 3% y el 5%. Los que se sitúen por debajo de esta cifra, no podrán optar a la candidatura. Tras este paso, se divide el total de votos que ha recibido cada lista entre cada número del 1 al total de diputados. Por ejemplo, si hay cinco ‘puestos libres’, se dividirá el total entre 1, después entre 2, 3, 4 y 5. Tras realizar esta cuenta, se otorgará un diputado a cada una de las cifras más altas. Más tarde, “si los cocientes coinciden, el escaño se atribuye a la formación que mayor número de votos ha tenido”. Aunque puede suceder un empate en los votos, en cuyo caso “el primer escaño se asigna por sorteo, y los sucesivos, de forma alternativa”.

Este sistema, de gran utilización, cuenta con adeptos y detractores. En BBC News, el Dr. Sydney Elliot explica: “la idea básica es que el total de votos conseguido por un partido es dividido por una cifra que aumenta según va ganando más asientos. A medida que el divisor se vuelve mayor, el éxito en las rondas disminuye, permitiendo ganar asientos a los partidos cuyas cifras iniciales eran menores”.

Por otro lado, los detractores de este procedimiento ven en él al menos dos problemas. En primer lugar, se ‘elimina’ a aquellos partidos que no consigan llegar al tanto por ciento estipulado. En segundo lugar, se explica en Público, “cuando existen pocos diputados a repartir, tienden a beneficiarse los partidos más votados.” “En el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) explican que el hecho de que los partidos que no llegan a la barrera del 3% no entren en el cálculo de la fórmula D´Hondt no es un pasaporte directo para que quienes superan la cifra consigan representación”. Sucede que, partidos que han conseguido hasta un 15% de votos, no han obtenido ningún escaño.

La segunda vuelta electoral

En el sistema de doble votación o balotaje, en primer lugar, los ciudadanos eligen a sus candidatos en las urnas. Tras el recuento de papeletas, los dos partidos o aspirantes con mayor logro quedan pendientes de otra elección en la que todos los electores escogerán al favorito. Este procedimiento es el utilizado en los Estados Unidos y en 12 países de Latinoamérica. También fue adoptado por Polonia en sus últimas elecciones, debido a que nadie consiguió la mayoría requerida para gobernar.

URL de la imagen:

http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Election_MG_3460.JPG

9 Comments

  1. David Alvear dice:

    Ningún político podrá resolver mis problemas, por lo que he tomado una decisión: votar nulo. El día que aquí en Ecuador el voto deje de ser obligatorio estaré pensando en elegir a algún politicucho.

  2. Muy Bueno Me Salvo De La Maestra!:)

  3. guillermo dice:

    La persona que hizo este artículo no investigo bien, es necesario buscar, informarse, contrastar fuentes. Vivo en Venezuela y aquí NO es obligatorio el voto, es un derecho, los ciudadanos tienen la libertad de decidir si lo hacen o no. Igual en muchos países de Latinoamérica.

  4. Isamar dice:

    La persona que hizo este artículo no investigo bien, es necesario buscar, informarse, contrastar fuentes. Vivo en Venezuela y aquí NO es obligatorio el voto, es un derecho, los ciudadanos tienen la libertad de decidir si lo hacen o no. Igual en muchos países de Latinoamérica.

  5. Esta nota es un desastre,en Venezuela no es obligatorio el voto, y no se nombra. Los paises que obligan a votar, no son democráticos, y mucho menos los que, como Uruguay, obligan a votar a los residentes y prohíben el voto a los emigrados…un desastre del Estado de Derecho!

  6. julio dice:

    Muy bueno, pero un poco incompleto, con una mas amplia informaciòn por continente distribuidos con sus 198 paìses seria ecelente, disculpe pero quizàs queremos todo peladito y en la boca, deporsi somos abusivos, pero hay que aguantar, de todas maneras lo felicito, porque su informaciòn de algo me siviò. un abraso.

  7. eugenia dice:

    me re sirvio para las tareas de educacion social gracias

  8. Jorge dice:

    La Ley D’Hondt, es una ley altamente antidemocrática, es una pena que pequeños partidos no puedan optar a su escaño por no llegar a un 3 o un 5 % de los votos.

    • Jordi dice:

      La ley d’Hondt se aplica en España porque permite la representación territorial necesaria debido a la diversidad nacional. Si no estuviera no la habría y no habría representadas las CCAA

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