Una guerra contra Irán, ¿por qué ahora?

Irán el nuevo enemigo

El posible ataque a Irán ya se conoce como ‘la próxima guerra’, y se ha ido presentando como una novela por capítulos. Los antecedentes y las razones de Israel y EE UU para declararlo el nuevo enemigo número uno.

Asesinatos de científicos en plena calle, amenazas de borrar a los judíos de la faz de la tierra, declaraciones de guerra en primera plana y virus informáticos secretos para destruir instalaciones industriales. Lo que podría parecer una historia de la Guerra Fría está sucediendo en pleno siglo XXI entre Irán, Israel y Estados Unidos. Si hace menos de una década el régimen de los ayatolás parecía moderarse, el ascenso (y acomodamiento) en el poder de Mahmud Ahmadineyad ha creado un clima tenso que ha ido empeorando en los últimos meses.

Promesas de guerra israelíes y sanciones de la UE

A principios de febrero, Israel hacía público que atacará a Irán si continúa con su programa nuclear. La confrontación tiene incluso fecha. El secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, ha aventurado que puede producirse en abril, marzo o junio. Panetta contestó a los israelíes que su país está “preparado para responder”.

En las últimas semanas, medios de todo el mundo se han hecho eco de lo que parece ser una declaración firme, aunque siempre con cautela, ya que el gobierno israelí ya ha amenazado con una contienda en varias ocasiones. En el artículo ¿Atacará Israel a Irán?, publicado en The New York Times, varios oficiales israelíes defendían la urgencia de un ataque preventivo antes de que Irán pueda hacerse con armas nucleares. Algunos analistas creen que obedecen a una estrategia para presionar a la comunidad internacional para imponer sanciones que asfixien al régimen de los ayatolás, y que auspicie un nuevo gobierno más receptivo al diálogo. El primer objetivo ya se ha conseguido en parte, ya que a las sanciones que EE UU lleva imponiendo a Irán en los últimos 30 años se ha incorporado en el mes de enero la UE. A partir del 1 de julio bloqueará los derivados del petróleo procedentes de Irán, que tiene un intenso comercio en mercados como el español (el 20 por ciento del crudo que se consume proviene del país persa) o el griego (14 por ciento).

El programa nuclear de Irán

Si funcionan las sanciones, que están creando malestar social y económico en un país ya de por sí castigado por la inflación, y si este malestar se traduce en un cambio de régimen, no será sin embargo la primera vez que Irán tienda la mano. Antes de Ahmadineyad, el ex presidente más moderado Mohamed Jatamí se ofreció a unas negociaciones que fueron rechazadas por George W. Bush. Recientemente, Brasil y Turquía intentaron postularse como intermediarios en el conflicto y que Irán tuviera acceso a energía nuclear a través de un tercer país, pero Barack Obama tampoco accedió a debatir esta posibilidad.

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Aunque el programa nuclear iraní ha estado sobre la mesa desde los noventa, no fue hasta 2002 cuando un disidente del régimen reveló que Irán había construido una instalación para enriquecer uranio cerca de Teherán. Desde entonces se puso en marcha una agenda para detenerlo que iba más allá de las sanciones o de rifirafes diplomáticos.

En los últimos años, varios científicos iraníes que trabajaban en el programa nuclear han sido asesinados a plena luz del día. La mayoría de investigadores da por hecho que los ejecutores son disidentes del régimen (considerados terroristas allí) adiestrados y financiados por Israel. A veces, incluso, los servicios de espionaje israelíes se han hecho pasar por la CIA para obtener el apoyo de estos grupos, lo que ha molestado a EE UU pero no ha provocado ninguna respuesta contundente.

En 2010, otra técnica de los israelíes en esta  fue introducir un virus informático en el sistema iraní que dañó gravemente varias plantas. En resumen, Israel ya lleva varios años inmerso en una ‘guerra encubierta’ contra Irán.

¿Por qué una guerra en 2012?

La explicación que el ministro de Defensa israelí, el ex laborista Ehud Barak, le dio a Ronen Bergman en el mencionado artículo de The New York Times, no varía un ápice de lo que se ha repetido constantemente en los últimos años. “Los iraníes son, después de todo, una nación cuyos líderes se han propuesto el objetivo estratégico de borrar a Israel del mapa”, le dijo.

Bergman explica que los líderes israelíes siempre han condicionado el posible ataque con las respuestas a tres preguntas: ¿Tiene Israel suficiente poder militar para causar un daño considerable en las plantas nucleares israelíes y la moral para soportar un posible contraataque? ¿ Tiene Israel el apoyo explícito o tácito, sobre todo de EE UU, para el ataque? ¿Se han agotado todas las posibilidades para frenar el programa nuclear, y es esta la última oportunidad para atacar? Según el analista, por primera vez desde los noventa los israelíes consideran que la respuesta es afirmativa en los tres casos.

A esto se unen otros dos factores: la legitimación internacional de la causa y la debilidad del gobierno estadounidense.  En noviembre del año pasado, el Organismo Internacional de la Energía Atómica dijo que hay “evidencia” de que el programa iraní tiene fines militares y no energéticos, como el gobierno siempre ha defendido. Estas pruebas, sin embargo, son puestas en entredicho por algunos analistas ya que el OIEA ni siquiera tiene acceso pleno a las instalaciones y la información -de hecho, esta era una de las peticiones de su presidente, Yukiya Amano-. Amano explicaba a un embajador en uno de los cables diplomáticos revelados por Wikileaks, antes de tomar posesión en noviembre, que estaba “sólidamente del lado de Estados Unidos en cada una de las decisiones estratégicas clave”.

2012 es, además, año de elecciones en Estados Unidos, y el actual presidente Barack Obama va a encontrar dificultades para repetir mandato. “Para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien nunca ha tenido buenas relaciones con Barack Obama, es más sencillo influir sobre el presidente cuando este tiene sobre sí el peso de unas elecciones en noviembre que después de ser reelegido”, resume El País.

Las consecuencias de una guerra en Oriente Medio, donde el conflicto sirio ya amenaza con convertirse en guerra civil y con armas nucleares de por medio, tendrían consecuencias impredecibles. La tragedia humana y la subida de los precios del petróleo están garantizados. Todo depende de si Israel cumple este año su promesa, o no.

URL de la imagen: http://tinyurl.com/74r95ox

 

1 Comment

  1. NO ENTIENDO EL POR QUE DE LA DESTRUCCIÓN DEL MUNDO Y LA PELEA DE HUMANOS HERMANOS

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